La realidad de la lumbalgia ante el INSS
La lumbalgia crónica es probablemente el diagnóstico más frecuente en las solicitudes de incapacidad permanente y también uno de los más frecuentemente denegados. El INSS parte de la premisa de que el dolor lumbar, incluso crónico, no impide todos los trabajos posibles.
Esa premisa no es incorrecta en muchos casos. Pero sí lo es cuando la lumbalgia es severa, crónica, resistente al tratamiento y afecta a una persona cuya profesión habitual requiere actividad física intensa.
Un administrativo con lumbalgia crónica lo tiene más difícil para conseguir la incapacidad que un peón de construcción, un enfermero o un conductor. No porque la lumbalgia sea diferente, sino porque el impacto en la capacidad laboral específica es diferente.
Cuándo se reconoce la incapacidad por lumbalgia
Los tribunales reconocen la incapacidad por lumbalgia crónica cuando concurren varios de estos factores:
- Dolor crónico severo documentado, que no responde adecuadamente al tratamiento.
- Limitación funcional objetiva: restricción del arco de movimiento lumbar, imposibilidad de bipedestación o sedestación prolongada.
- Fracaso de tratamientos: fisioterapia, medicación, infiltraciones, y en su caso cirugía.
- Profesión habitual con requerimientos físicos que el paciente no puede cumplir.
- Patologías asociadas que agravan el cuadro.
Lumbalgia vs hernia discal: diferencias importantes
Aunque comparten síntomas, desde el punto de vista de la incapacidad hay diferencias relevantes:
- La hernia discal tiene un correlato objetivo en la resonancia magnética. La lumbalgia mecánica crónica a veces no.
- La hernia discal con afectación neurológica (radiculopatía) tiene más peso que la lumbalgia sin hallazgos en pruebas de imagen.
- La lumbalgia sin hallazgos objetivos requiere una documentación clínica especialmente sólida del impacto funcional.
Si tienes lumbalgia crónica sin hernia documentada, el peso de la argumentación recae más en los informes clínicos que en las pruebas de imagen. Eso no es un problema insalvable, pero requiere más atención en la documentación.
El papel de la profesión habitual
La lumbalgia crónica tiene más posibilidades de justificar la incapacidad total en profesiones como:
- Trabajos que requieren bipedestación prolongada: cajeras, dependientes, cocineros, sanitarios.
- Trabajos con carga de peso: almacenistas, repartidores, operarios de fábrica.
- Trabajos que requieren posturas forzadas: mecánicos, fontaneros, electricistas.
- Conductores profesionales: la vibración del vehículo agrava la lumbalgia.
- Trabajos agrícolas o de construcción.
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- Resonancia magnética lumbar reciente con informe radiológico detallado.
- Informe de traumatología o reumatología con descripción de limitaciones funcionales concretas.
- Escala EVA de dolor documentada en las consultas médicas.
- Goniometría: medición del arco de movimiento lumbar.
- Historial de tratamientos: fisioterapia, medicación, infiltraciones, unidad del dolor.
- Informe de la Unidad del Dolor si estás en seguimiento.
- Informe del médico de cabecera vinculando la limitación con las tareas de tu profesión.
Combinaciones que mejoran las posibilidades
- Lumbalgia + fibromialgia: el dolor crónico difuso suma al dolor localizado y elimina trabajos sedentarios.
- Lumbalgia + depresión reactiva: muy frecuente en dolor crónico. La depresión añade limitaciones cognitivas.
- Lumbalgia + cervicalgia: afecta tanto a la zona lumbar como cervical, limitando prácticamente cualquier postura.
- Lumbalgia + estenosis de canal: provoca claudicación neurógena que limita severamente la marcha.
- Lumbalgia + neuropatía periférica: añade síntomas neurológicos que agravan el cuadro.